viernes, 17 de octubre de 2008

¿QUÉ ES LA ORACIÓN? I



ESTUDIO 1
¿QUÉ ES LA ORACIÓN?



IDEA CLAVE


La oración es un diálogo entre dos personas que se aman.


TEXTO BASE

“Padre nuestro que estás en el cielo,
Santificado sea tu nombre.
Venga tu reino
Hágase tu voluntad en la tierra
Así como se hace en el cielo.
Danos hoy el pan que necesitamos.
Perdónanos nuestras ofensas
Como también nosotros perdonamos
A quien nos ha ofendido.
Y no nos expongas a la tentación,
Sino líbranos del maligno.”

(Mateo 6: 9-13)

“Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre y no desanimarse. Les dijo:
-Había en un pueblo un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. En el mismo pueblo vivía también una viuda, que tenía un pleito y que fue al juez a pedirle justicia contra su adversario. Durante mucho tiempo el juez no quiso atenderla, pero finalmente pensó: Yo no temo a Dios ni respeto a los hombres. Sin embargo, como esta viuda no deja de molestarme, la defenderé, para que no siga viniendo y acabe con mi paciencia.
El Señor añadió:
-Esto es lo que dijo aquel juez. Pues bien, ¿acaso Dios no defenderá a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Os digo que los defenderá sin demora. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará todavía fe en la tierra? (Lucas 18: 1-8)

“Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran sumo sacerdote que ha entrado en el cielo. Por eso debemos seguir firmes en la fe que profesamos. Pues nuestro sumo sacerdote puede compadecerse de nuestras debilidades, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; sólo que él jamás pecó. Acerquémonos, pues, con confianza, al trono de nuestro Dios amoroso, para que tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de la necesidad” (Hebreos 4: 14-16)


INTRODUCCIÓN


¿Qué es la oración? Antes de darte mi definición de oración me gustaría que pudieras pensar al respecto y escribieras en el espacio que tienes a continuación cuál es tu propia definición de oración. Hazlo por favor.

Pienso que la oración es simple y llanamente hablar con Dios. El doctor Bill Bright, uno de mis maestros espirituales y el fundador de Ágape (Cruzada Estudiantil y Profesional para Cristo en América Latina), afirmaba que la oración es el diálogo entre dos personas que se aman, Dios y tú mismo.

Es importante entender esto. La oración no es autosugestión. No se trata de verbalizar tus pensamientos en voz alta porque tiene un efecto terapéutico o sedante para el alma. La oración es verdaderamente hablar con alguien que nos ama, el Dios que ha creado y sostiene el universo, un padre amoroso que nos ama y que desea lo mejor del mundo para nosotros.

Si la oración es hablar con Dios, es importante que tengas una idea muy clara de con quién estás hablando.

Cuando piensas en Dios ¿Qué imágenes vienen a tu mente? ¿Cómo piensas que es Dios? Escríbelo.

Es muy importante que entiendas que cuando oras estás hablando con Dios, que Él está ahí y te está escuchando. Pero también es muy importante que tu idea de Dios esté basada en lo que enseña la Biblia, su propia Palabra.

En el libro de Éxodo, en su capítulo 20, encontramos el famoso pasaje de los diez mandamientos. En el mismo se nos dice que no debemos hacernos imágenes de Dios. Los cristianos de tradición reformada y evangélica hemos sido muy fieles en el cumplimiento de ese mandato bíblico y no tenemos una tradición de representar la figura de Dios o de Jesús.

Pero ¿Qué sucede con las imágenes mentales de Dios? Podemos incurrir en el pecado del que habla Éxodo cuando nuestra imagen mental, la manera en que pensamos acerca de Dios y lo visualizamos no se corresponde con lo que su Palabra nos enseña acerca de Él. En mi modesta opinión creo que las imágenes mentales falsas son más peligrosas que las imágenes físicas que representan a Dios.

Dios ha querido que le conozcamos, es más, en Jeremías 9:24 y 24 se nos anima y estimula a conocerle. Es por eso que a través de su Palabra nos ha dado información acerca de Él mismo y sus pensamientos y sentimientos hacia nosotros. Por esta razón el conocimiento de las Escrituras es tan imprescindible para nosotros.

A continuación encontrarás algunos fragmentos de las Escrituras, en ellos se habla acerca de cómo es Dios. Léelos, anota qué rasgos de su carácter aparecen en ellos reflejados y con una breve frase explica qué crees que significa ese rasgo. Un ejemplo puede ayudarte ¿verdad?


Característica
Explicación


Santo
Dios no tiene ningún defecto ni debilidad moral. Dios no conoce ni permite el pecado.

Bueno, espero que el ejemplo te haya sido de ayuda, ahora puedes rellenar el cuadro.



Pasaje Característica Explicación

Génesis 17:1

Deuteronomio 4:31

Deuteronomio 7:9

Nehemías 9:17

Isaías 6:3

1 Juan 4:8



HABLAR ACERCA DE TODO, EN TODO MOMENTO, EN TODO LUGAR


¿De qué puede hablarse con Dios? Todo es espiritual para el Señor. Para Él nos existen cosas sagradas y cosas profanas. El cristianismo rompe esa distinción y todo lo que sucede en nuestras vidas se convierte en espiritual a los ojos de nuestro Dios. Él nos conoce, sabe todo lo que pasa por nuestras mentes, está al día de nuestras inquietudes, nuestros sentimientos, miedos, alegrías, angustias y necesidades. Desde el momento en que las conoce dejan de ser cosas indiferentes para Él y, consecuentemente, podemos hablar acerca de todo ello con el Señor.

¿Es adecuado hablar con Dios acerca de nuestras necesidades o presiones sexuales? ¡Naturalmente! Él te ha creado a ti y a mí como seres dotados de sexualidad.

¿Es correcto comentarle nuestras inquietudes acerca de nuestro futuro profesional? ¡Por supuesto! Dios no es indiferente a nuestro futuro, además, tiene un plan para nuestras vidas y un propósito que desea cumplir (Salmo 138:8)

Hay ocasiones en mi vida que me asusto de los pensamientos que pueden asaltar mi mente, ahora bien, es un consuelo saber que puedo hablar libremente con Dios acerca de ellos y encontrar su ayuda, dirección, reprensión y ánimo.

Lo que quiero compartir contigo es que, con nuestro Dios, podemos hablar acerca de todo, absolutamente de todo. No hay temas que Él no pueda escuchar o comprender. Si la oración es un diálogo entre dos personas que se aman, todo puede ser traído a la presencia de aquel que nos amó hasta el punto de dar su vida por nosotros y que nos acepta de forma total e incondicional.

Cuando leemos la Biblia, encontramos personas que hablaron con Dios acerca de las más variadas cosas, tales como, la necesidad de paz para su país, salud física, protección contra sus enemigos, sabiduría para vivir la vida cotidiana, miedo acerca del futuro, ayuda para sus amigos, perdón para sus pecados, descendencia para su familia y un largo etcétera.

¿Cuándo podemos hablar con Dios? Si seguimos el consejo del apóstol Pablo, podemos y debemos orar en todo momento (1 Tesalonicenses 5:17) Cualquier hora del día es buena para comunicarse con nuestro Padre. Para mí, es muy difícil comenzar el día sin dedicar un tiempo a presentarle todas las actividades que tendré por delante y pedirle su presencia y dirección.

Pero también es cierto que a lo largo del día, además de mis tiempos “oficiales” o “formales” de oración, hay muchas situaciones y circunstancias que me invitan o me fuerzan a hablar con mi Padre celestial.

No hay estado emocional inadecuado para presentarnos ante el Señor en oración. Cuando estamos alegres y cuando estamos tristes. Cuando experimentamos miedo y cuando experimentamos paz. Cuando la angustia, la desesperación y la desesperanza nos visitan o cuando la alegría, el gozo, la satisfacción y la esperanza llenan de júbilo nuestros corazones.

No hay circunstancia inadecuada para poder hablar con Dios. En momentos de persecución, de disfrute del poder y el bienestar, en momentos buenos y en los difíciles, en situaciones adversas y también en las propicias.

¿Dónde podemos hablar con Dios? Había un viejo amigo mío que siempre decía que el cristianismo no tiene lugares santos, tiene únicamente personas santas. Es verdad. Desde el momento en que Dios vive en nosotros por medio de su Espíritu, nosotros nos hemos convertido en templos donde mora la divinidad.

Por tanto, allí donde estemos, podemos orar. Mis mejores tiempos de oración son corriendo o paseando en las playas y las calles de mi ciudad. Sé que la Biblia dice que cuando ores lo hagas en la soledad de tu habitación, allí donde nadie te ve. Estoy de acuerdo, pero yo no puedo. Para orar necesito espacios libres, necesito caminar o, como decía antes, necesito correr.

La verdad es que he orado en lugares muy insospechados, aviones, autobuses, trenes, conduciendo mi automóvil, iglesias, cafeterías, montañas, hogares, escuelas. Cualquier lugar es bueno para un diálogo con nuestro Padre de amor.

Recuerda, puedes hablar con aquel que te ama acerca de todo, en cualquier momento y en cualquier lugar

Las cortes de la antigüedad tenían un protocolo muy estricto. Si recuerdas el libro de Esther, se nos dice que ni siquiera la reina podía presentarse ante el monarca sin permiso de éste. De hacerlo sin haber sido llamada por el rey corría el riesgo de perder su propia vida.

Cuando la reina se presentaba sin previo aviso, únicamente si el rey extendía su cetro y la tocaba con el mismo la reina podía considerarse a salvo, en caso contrario era condenada a muerte.

Piensa por un momento en el salón del trono del imperio mayor y más grande que puedas visualizar. Imagínala llena a rebosar con todos los oficiales del reino. Allí, juntamente con el soberano se encuentran todos los miembros de su gobierno, los embajadores, los militares de más alta graduación, los consejeros, los gobernadores de todas y cada una de las provincias del vasto imperio, los representantes de otros países y reinos y todos los oficiales de palacio. Imagina todo ello rodeado de gran pompa, ceremonial, protocolo.

En ese momento el rey está concediendo audiencia al embajador de otro importante imperio. Reina un silencio absoluto y todos los asistentes están respetuosamente pendientes de la entrevista.

De repente, la puerta del gigantesco salón se abre, todas las miradas se dirigen hacia ella. Un niño entra corriendo y cantando, totalmente ajeno al rígido protocolo que hay a su alrededor. El niño se dirige hacia el trono, sube saltando los escalones y se pone a hablar con el rey. Automáticamente el rey deja todo lo que está haciendo, hace un gesto de complicidad al embajador y se pone a escuchar al niño, es su hijo y todo el reino se paraliza para que el monarca pueda oír lo que tiene que decirle.

Para mí esta es la imagen que nos transmite el pasaje de Hebreos que viste en el texto base. Eso es la oración, por medio de ella, podemos entrar con confianza en el salón del trono del universo, en cualquier momento, en cualquier circunstancia, para hablar de cualquier cosa, y el Rey del universo se detiene para escucharnos. Sin comentarios.


PREGUNTAS DE OBSERVACIÓN


1 Lee nuevamente los versículos correspondientes al texto base ¿Qué te enseñan acerca de la oración?


PREGUNTAS DE INTERPRETACIÓN


1. Escribe una lista de cosas acerca de las cuales no es posible hablar con Dios. Justifica tu el

2. Escribe una lista de sitios en los que no se puede hablar con Dios. Justifica, naturalmente, tu elección.

3. Escribe una lista de estados emocionales, circunstancias, situaciones en las cuales no es posible hablar con Dios. Justifica.

4. Después de haber completado tus listas ¿A qué conclusiones has llegado acerca de la oración?


APLICACIÓN


1. Si no lo estás haciendo, habla cada día con Dios. Cuando lo hagas no te limites a mencionarle únicamente cosas religiosas o “espirituales”. Dios está interesado en todos los aspectos de tu vida. Un consejo que puede ayudarte. Haz una lista de todas las cosas que te preocupan, sean presentes o futuras. Después, habla con el Señor acerca de todas ellas. Dile lo que sientes, piensas, te inquieta, etc.

2. Haz la prueba de hablar con Dios en situaciones informales, mientras caminas, corres, conduces tu coche, etc.

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